Esdras 1:5 dice: Se levantaron todos aquellos
cuyo espíritu Dios despertó. No dice: Se levantaron los más capacitados. No
dice: Se levantaron todos los líderes. A la convocatoria respondieron todos
aquellos cuyo espíritu despertó Dios. Mientras estaban dormidos, no hubo
iniciativas ni movimiento.
El que duerme quizá sueña que está empeñado en una gran empresa y que está
haciendo maravillas. En sueños, se cree al frente de todos, avanzando. Pero el
que duerme no da un paso. Un héroe como Sansón, mientras duerme, quizá sueña
que se encuentra cosechando triunfos y cubriéndose de gloria. ¡Y no ve que todo
lo va a perder por dormir! (Jueces 16:15-21) Un caudillo como Saúl, mientras
duerme, quizá se deleita viendo en sueños a sus enemigos bajo sus pies. ¡No se
da cuenta que, por dormir, le están cortando un pedazo a su capa! (1 Samuel
24:3,4 Mateo 26:40,41) Basta que un ejército de gigantes duerma para que un
puñado de enanos se levante con la victoria.
Dios tuvo que despertar a Su pueblo. El mal no era que fuesen pocos ni de
escasos recursos. El mal era que estaban con flojera en el alma. ¡El sueño del
conformismo los había anulado a todos! ¡Habían llegado a acostumbrarse a la
idea de ser un pueblo sometido, a vivir en ruinas! Dios tuvo que despertarles.
¡Y entonces sí que hubo deseos de trabajar, de hacer algo hermoso, de emprender
iniciativas!
¡Cómo nos amonesta Dios contra el sueño de la despreocupación! (Proverbios
6:9-11 10:5 Juan 4:35) De Jonás, el profeta, llega a decirnos la Biblia que,
cuando los que con él navegaban se sentían perecer y clamaban desesperados, él,
el profeta de Dios, dormía en un rincón del barco. ¡Despierta, dormilón -le
dicen-, clama a tu Dios! (Jonás 1:5,6) ¡Qué amonestación! ¡Qué triste es que
cuando más necesita el mundo de nuestro celo y de nuestro testimonio, estamos
durmiendo, perdiendo nuestras mejores oportunidades de testimonio!
Jesús nos cuenta de un hombre que había sembrado su campo, y mientras dormía,
vino el enemigo y sembró cizaña. (Mateo 13:25) De haber estado despierto,
posiblemente el enemigo no habría podido sembrar cizaña. ¿Nos lamentamos por la
cizaña de error que en el mundo hay? ¿Habría sembrado Satanás cizaña si
nosotros hubiésemos sabido mantenernos vigilantes y no dormir? La obra de Dios
en el mundo, el testimonio del evangelio, sólo prospera cuando despierten los
dormidos.
jueves, 26 de junio de 2014
viernes, 14 de febrero de 2014
La obra es de jesucristo
El día 9 de febrero la Congregación otorgo un certificado de discipulado a los hermanos Seguimos caminando alentados por el Espíritu Santo que sostienen nuestras vidas y ponen en nuestros labios la palabra que hemos sido enviados a proclamar
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